Mucho del éxito o el fracaso de una compañía depende del marketing y gran parte del marketing depende del contenido: el saber cómo presentar una idea o producto de tal manera que sea deseable para los clientes, el informar y educar sin que resulte aburrido, la capacidad de ser ingenioso y comprender los sentimientos el cliente para usarlo a tu favor…

Para eso se necesita utilizar la palabra, y muchas veces, esa palabra es escrita.

Pero ¿cómo puedes mejorar tus habilidades de redacción? Como toda otra habilidad: el estudio de cómo hacerlo mejor y la práctica.

En esta publicación te mostraré más de 70  consejos rápidos que puedes utilizar para mejorar tu habilidad para redactar, la segunda parte ya depende de ti.

Para mayor comodidad los consejos están agrupados de acuerdo a los siguientes temas: inspiración, investigación, organización, títulos, introducción, contenidos, estilo, presentación, credibilidad, conclusión, conversión y edición.

Sin más que añadir, comencemos.

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Inspiración

Vuélvete escritor: tienes que convencerte a ti mismo de que eres escritor. No se necesita nacer con algún don o súperpoder, solo necesitas practicar lo suficiente,

Lee: los beneficios de leer para cualquier escritor son obvios. Mejoras y amplias tu vocabulario y aprendes a escribir sobre cualquier cosa al leer sobre cualquier tipo de géneros.

Haz cursos: aprende de los mejores y no solo de cursos de escritura. Si quieres escribir sobre el surf, toma una clase; coloca el aprendizaje de nuevas cosas en la cima de tu lista de prioridades.

Lleva un diario: al tener un diario comenzarás a desarrollar el hábito de la escritura y lo volverás parte de tu vida diaria. Además, aprenderás a plasmar tus ideas

Escribe: no hay mayor consejo que este. La práctica hace al maestro. Al principio no serás el mejor pero con el tiempo tus habilidades aumentarán.

Piensa: aléjate de las pantallas en blanco y llena tu vista de los colores que el mundo tiene para ofrecer. Sal a caminar, conduce, ve a un parque. Piensa en lo que te gustaría plasmar incluso antes de hacerlo.

Investigación

Haz preguntas: no puedes saber todo sobre todo, es necesario hacer preguntas sobre aquellos temas sobre los que vayas a escribir.

Escucha: además de hacer las preguntas correctas necesitas escuchar activamente, eso significa comprender más de lo que las palabras lo permiten. Ve a donde hablen de un tema y presta atención.

Conoce a los expertos: es importante que sepas quiénes son las figuras reconocidas o expertas en diversos temas si quieres información fiable. Averigua quién conoce mejor el terreno y haz citas con ellos y vuélvanse amigos.

Organización

Detalla a tu lector: no es lo mismo escribir para una mujer de 40 años amante de los gatos que para un adolescente aficionado de las motos, ni siquiera podrías hacerlo con una persona que tenga los mismo intereses pero que se encuentren en diferentes niveles de conocimiento. Si no puedes describir detalladamente a tu público no sabrás cómo llegar exactamente a ellos.

Cambia de perspectiva: todos tienen una opinión pero es importante para los escritores el abarcar diferentes puntos de vista en lo que escriben, incluso si no están de acuerdo con ello. Esto ayuda a que los lectores se puedan identificar con tus palabras.

Esquematiza: los esquemas son útiles. Haz una lista de los puntos que quieres cubrir y luego reordénalos para que formen una secuencia coherente con forma de pirámide invertida, es decir, coloca los puntos más importantes en la parte superior y sigue hacia abajo hacia los puntos menos importantes.

No seas demasiado perfeccionista: buscar la perfección es bueno pero no hasta el punto de detenerte de descubrir porque no alcanza ciertos estándares. No importa. Deja que tu primer borrador sea tosco o simplemente no sea lo que tenías en mente, ya luego podrás volver a él y limpiarlo.

Títulos

Enseña: uno de los trucos más utilizados para los títulos es usar la técnica del “Cómo____” y rellenar el espacio con lo que sea que trate tu artículo. Si puedes mejorarlo tienes tu primer título, y si no, tienes el último.

Advierte: como escritor, es tu deber informar a tus lectores, incluso (o con más razón) si están haciendo algo equivocado, si están en peligro de cualquier clase o si simplemente es un concepto erróneo que muchos tienen.

Estudia las revistas: las revistas están pensadas exclusivamente para llamar la atención de los lectores, así que estudiarlas te podría dar un indicio de lo que sirve y lo que no. Fíjate en cómo repiten descaradamente los mismos trucos.

Incentiva la curiosidad: haz preguntas, despierta interés sobre el tema y añade la emoción de querer saber más a tus lectores. Para ello puedes utilizar un problema principal e irlo resolviendo poco a poco hasta dar la respuesta, sin embargo, esta es solo una de muchas técnicas.

Usa números: los números llaman la atención de los lectores, son datos clave de los que pueden asirse para saber la importancia de algo, después de todo, 100.000.000 algo (personas, sucesos, datos) que coincidan no pueden estar equivocados.

Inspira: prometer un resultado exitoso es una táctica de titulares muy poderosa.

Arma tu título: escribe muchos títulos, prueba las idas que se te ocurra, pregúntale a los demás. Haz una lista con las mejores ideas y ve reduciéndola para luego refinarla.

Introducción

Sumerge al lector: empapa al lector en lo que vayas a escribir, demuéstrale que lo comprendes y visualiza los engranajes con los que piensa. Solo de esa manera podrás sumergirlo en tu texto.

Haz una promesa: esta puede ser una directa, pero efectiva, introducción. Dile al lector exactamente lo que seguirá o qué esperar, en otras palabras, una promesa por cumplir.

Aumenta el problema: si mencionas un problema, no te olvides de aumentarlo y detallarlo en las líneas primeras líneas de tu texto. No hay ningún problema si decides retorcer el cuchillo un poco.

Establece el tono: con la introducción debes dejar en claro el punto a dónde quieres llegar y el tipo de escrito que se trata, ya sea narrativa, opinión, investigación, entre otros.

Sorprende a tu lector: muestra tu lado audaz, controvertido o sorprendente. Impacta a tu lector con una noticia u hecho que no se espere.

Usa cita: puedes preparar el escenario rápidamente con una cita relevante o una pequeña anécdota.

Vuelve al principio: a veces resulta difícil saber por dónde empezar. No importa. Puedes saltar la introducción y volver a ella una vez que hayas terminado todo tu texto.

Contenido

Se claro: recuerda que una palabra o frase específica llevó a tu lector a tu página. Conecta el «antes» con el «ahora» repitiéndolo. No permitas que la inteligencia triunfe sobre la claridad.

Enfócate en el lector: no te dejes guiar a escribir lo primero que salga de tu mente, tienes que pensar en los deseos y necesidades de las personas para las cuales estás escribiendo. Debes responder sus preguntas.

Ve más allá de los peros: a veces, cuando estés redactando y te pongas en los zapatos de tu lector podrás comprender sus “sí, pero…” cuando trates ciertos temas. Persuádelos. Busca una forma de sortearlos y convéncelos.

Construye la acción: no es muy seguido que puedas convencer a los lectores de algo en lo que no crean. Tu reto es hacerles creer que necesitan actuar aquí y ahora.

Enfócate en el resultado: no te desvíes. Si tu lector está ahí para aprender a cocinar albóndigas no le hables sobre los tipos de cortes de carne. Ve al grano y no divagues a menos que sea estrictamente necesario.

No hagas asunciones: no asumas que tus lectores saben lo que tú sabes pero tampoco escribas como si fueran de primaria. Conoce a tu público lo suficiente como para saber el nivel de conocimientos que poseen y explícales de cuerdo a ello.

No hagas un ensayo: A la gente le gusta leer sobre la gente. Dales personajes con los que se puedan relacionar e incluye historias personales que los puedan hacer identificarse contigo.

Vuélvelo fácil: no hables y hables sin indicar un camino claro. Los lectores quieren un camino fácil y rápido que seguir.

Ofrece exclusividad: cuando algo de lo que tienes que ofrecer es exclusivo o limitado de alguna manera, será más deseable.

 Estilo

Acorta tus frases: no vuelvas tus frases demasiado largas, pero tampoco las hagas todas cortas. Las frases más cortas son más fáciles de digerir y las más largas evitan la monotonía al leer.

Conoce tu medio de comunicación: no es lo mismo escribir un blog que en las redes sociales. A pesar de que en los periodos de atención en línea son más cortos en las redes sociales debes procurar ser lo más conciso posible. Limita los párrafos a tres o cuatro oraciones como máximo.

Fomenta la empatía: para generar mayor compromiso con el lector revélales que también tuviste el mismo problema y que pudiste resolverlo gracias a lo que estás a punto de enseñarles. Hazle sentir que están juntos en el mismo barco.

Lee en voz alta: para evitar problemas de fluidez, deja de escribir y lee en voz alta tu texto. Así te percatarás más fácilmente de las áreas que necesitan ser trabajadas.

Muestra: en vez de decir exactamente tu punto, puedes probar a crear un cuadro con tus palabras. Esto añadirá emoción y las ideas se quedarán con tu lector por más tiempo.

Usa la primera y segunda persona: no estás escribiendo nada científico o de carácter académico. Prueba a escribir casualmente como lo harías en una conversación, el uso del “tú” y “yo” hará milagros por ti.

Usa las emociones: una de las mejores tácticas que puedas emplear. Cada vez que puedas intenta incentivar las emociones en tu lector de acuerdo a lo que sea necesario. Después de todo, las decisiones se basan en las emociones.

Cíñete a lo familiar: reemplaza las palabras elegantes y de difícil comprensión por palabras de uso común que resuenen con tus lectores. Deshazte de todos los “aditamentos” y cámbialos por “complementos”

Usa menos adjetivos: demasiados adjetivos se ven como adornos innecesarios. En su lugar, llena tu texto de verbos.

Activa los sentidos: para crear un texto convincente tienes que activar todos los sentidos de tu lector, no solo la vista. Asegúrate de incluir también los sentidos del tacto, olfato, oído y gusto.

Diviértete: diviértete con tus escritos y será divertido leerte. Si conviertes escribir en un trabajo entonces no lograrás conectarte con tu público y tu texto dejará de funcionar.

Guarda lo mejor para el final: este es un punto importante y como es uno de los muchos en una larga lista, lo presento al final. Te ayudará a recordarlo.

Olvida la jerga: en un lenguaje tan amplio como lo es el español es mejor utilizar un lenguaje neutral para evitar confusiones.

Señala los errores: no tengas miedo de explicar cuándo los lectores se equivocan, esto es parte del proceso de aprendizaje.

Simplifica: Los mejores maestros simplifican las cosas complejas. Las personas recuerdan las ideas simples y actúan con ellas.

Sorprende a los lectores: olvídate de los patrones. Hay un gran poder en lo inesperado así que si puedes ser sorprendente de vez en cuando ayudarás a mantener al lector despierto e involucrado.

Usa recursos literarios: ¿hablas de dinero? Usa “ka-ching” ¿evocas a un perro? ¡No te olvides de los “guau, guau”! También puedes usar analogías, metáforas y demás recursos literarios para enriquecer tu texto.

Use el humor: usa tu sentido del humor para darle un toque personal y casual a tus textos, pero no caigas en l mala comedia.

Añade algunas anécdotas: Tus lectores disfrutarán de pequeños paréntesis, historias rápidas y anécdotas relevantes.

Se humilde: tienes debilidades y cometes errores. Aprende de ellos y luego comparte estas ideas y hazte mucho más amable.

Presentación

Usa subtítulos: si estás escribiendo un artículo largo que consuma varias páginas, escribe y amplía los subtítulos para guiar al lector.

Crea listas: los lectores aman las listas (¡como estas!) usa viñetas o listas numeradas para dar más orden y legibilidad a tu texto.

Credibilidad

Entrega ejemplos: en lo particular soy una gran fan de los ejemplos. Cuidadosamente elegidos ayudarán a añadir sustancia a tu historia, aumentar la viabilidad y atraer a los lectores.

Ofrece tus fuentes: no toda la información provendrá de ti y tu experiencia. Nombra tus fuentes. Si fue un experto ofrece su información de contacto (o su nombre) y si fue de un sitio web añade un link.

Use las estadísticas: tus argumentos son mejores cuando tienes la información suficiente como para respaldarla con fuentes creíbles. Las estadísticas altamente específicas pueden hacer maravillas.

Conclusión

Haz un llamado a la acción: dile al lector en términos claros y específicos qué hacer a continuación. No basta con un genérico “haz clic aquí”, tiene que ser algo que reitere el valor de la acción y que recuerde la recompensa.

No lo hagas grande: intenta hacer que tu petición sea razonablemente pequeña o que se sienta de esa forma. Si pides poco, a menudo obtendrás más.

Sugiere lo más popular: a menudo las personas se dejan llevar por la opinión de otros. Si presentas una variedad con “lo más popular”, la gente lo elegirá.

Elimina el riesgo: siempre que puedas eliminar el riesgo de tu llamada a la acción, hazlo. Si no puedes entonces redúcelo.

Conversión

Haz pequeñas preguntas: implicar una pequeña acción es una forma productiva de comenzar a lograr un objetivo que aumentará la conversión.

Limita las opciones: las opciones son buenas pero demasiados pueden agobiar a cualquier persona y cuando son presentadas demasiadas opciones a tus lectores, a menudo no hacen nada. Idealmente, tu llamada a la acción debería ser singular.

Sé generoso: da más y tendrás más. Además de hacer ofertas convincentes, sorprende a tus clientes con regalos y te ganarás su lealtad.

Edición

Elimina lo innecesario: con tu primer borrador listo es momento de eliminar las partes que sobren y que sean innecesarias.

Aclara lo que sea necesario: si no puedes decir con certeza que está claro para todos, añade alguna explicación en los párrafos que te parezcan que no están terminados

Busca repeticiones: los primeros borradores tienden a incluir ideas redundantes. Asegúrate de que cada párrafo cumpla una función específica.

Déjalo añejar: en lugar de terminar tu texto y comenzar con la edición haz una pausa de al menos un día. Con los ojos frescos y la mente más claras encontrarás nuevas partes que mejorar.

No te excedas con los signos de puntuación: especialmente los signos de exclamación, añade poder con tus palabras.

Vuelve a examinar tu introducción: normalmente el párrafo inicial siempre merece una segunda mirada para eliminar o añadir información.

Conclusión

Una vez dicho todo lo anterior es importante que sepas una cosa: estos son consejos, no reglas. Algunos te servirán otros no, incluso puede que vayas directamente en contra de algunos de los consejos pero eso está bien, cada persona tiene sus propios principios y formas de hacer las cosas.

Lo importante es estar en constante aprendizaje y practicar lo aprendido.

Si quieres aprender más sobre consejos para mejorar tu copy (textos publicitarios) te dejo esta guía.

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